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EL FLECHAZO QUE ME DESCUBRIó EL MUNDO DE LAS ESCORTS DE LUJO

Luxury company girls

Un día, mientras iba de camino al trabajo, mi coche se detuvo ante un semáforo. Todo el mundo se dirigía hacia sus quehaceres, ya había mucha gente en la calle. Entre esa marea humana, destacaba ella: una mujer elegante y bonita de la cabeza a los pies, que andaba con paso firme y decido, capturando las miradas de las personas con las que se cruzaba. Era una de esas mujeres que desprenden carisma por cada poro de su piel.

Me quedé hipnotizado y, de repente, el claxon de un coche me sacó de mis pensamientos: el semáforo se había puesto en verde. Ella se asustó con el pitido y, al girarse para ver qué pasaba, nuestros miradas se cruzaron durante un par de segundos. ¡Qué mirada! Pasé el resto del camino al trabajo ensimismado, no podía quitarme de la cabeza a aquella mujer y me preguntaba si algún día volvería a verla.

Por la tarde, con todo el trasiego de mi empresa, creía haberme olvidado del suceso. Por la noche tenía que asistir a una reunión exclusiva con unos socios y clientes, nos reuniríamos en una estancia privada y estaba todo listo para disfrutar de la velada y de cada uno de los lujosos detalles.

Era una noche muy calurosa. Al llegar al lugar, unas bonitas antorchas decoraban el jardín. Habían camareras por todas partes, ofreciendo a los asistentes bebidas y aperitivos y una gran mesa redonda destacaba en mitad del jardín. Empecé a saludar a los asistentes, todos seguían de pie, bromeando y poniéndose al día antes de tomar asiento. De pronto, un grupo de impresionantes mujeres apareció para acompañarnos.

Le pregunté a uno de mis socios que quiénes eran ellas. Con una sonrisa pícara y dándome unas palmaditas en el hombro, me respondió que eran las escorts de lujo con las que habían contado para hacer más amena la reunión. “¡No todo va a ser trabajar, hombre!”, me dijo uno de mis clientes entre risotadas. 

Cuando ya creía que la noche no podía ir a mejor, la vi. Era ella, la chica que había visto por la mañana en el semáforo y que había nublado mis pensamientos gran parte del día. Esta vez, había dejado el semblante serio de primera hora de la mañana a un lado. Caminaba rodeada de las otras chicas pero, por muy bellas que fuesen, ella seguía destacando entre la multitud. Al verla, sin pensarlo ni un segundo, avancé hacia ella con mi mejor sonrisa y la saludé. 

Oí a uno de mis socios diciendo que yo ya había elegido. Lo que no sabían era que el destino había elegido por mí nada más comenzar el día. Al llegar hasta ella me presenté y, un poco avergonzado, le confesé que la había visto esa mañana caminando por la calle y que no había podido quitármela de la cabeza en todo el día. 

Al principio pensé que ella ni siquiera me había visto pero, contra todo pronóstico, me dijo con una sonrisa preciosa y espontánea: “¡Ah, sí! ¡Eres el chico del semáforo!”. La noche acababa de empezar, pero yo podría haberme ido con ella de allí en ese mismo momento. La invité a cogerme del brazo para cruzar el jardín y al llegar a la mesa, nos sentamos juntos. Aunque pudiese parecer una cena de negocios, lo cierto es que solo nos reuníamos para ponernos al día tras las vacaciones. Fue una cena muy agradable en la que apenas hablamos de trabajo, la conversación no cesó y nos reímos muchísimo entre bromas y anécdotas.

Marissa Escorts nos había enviado a unas chicas todoterreno, capaces de gestionar cualquier situación y de mantener cualquier conversación durante horas. Mis amigos no se creían lo que veían sus ojos: por primera vez estaba disfrutando de un evento con chicas de compañía. Siempre era el que se quejaba y prefería quedarse al margen de estos asuntos pero, al ver la naturalidad de las mujeres que colaboraban con esta nueva agencia, me di cuenta de que cuando las escorts de lujo, son verdaderamente de lujo, compartir un rato con ellas es como compartir un rato con cualquier amiga.

Durante la velada pude conocer mejor a la chica que me había hipnotizado aquella mañana. Lo tenía todo: además de sus evidentes atributos físicos, era una mujer muy inteligente, con estudios y con clase, elegante y divertida, muy dulce… Cumplí un sueño al acabar la noche con ella entre mis sábanas. A lo largo de estos años, he concertado más citas con ella después de aquella noche. Además, siempre que viajo llamo a la agencia para que me acompañe en mis viajes y me ayude a organizar mi agenda y a tener un respiro entre las reuniones de negocios. 

Encontré a Marissa Escorts por casualidad, pero desde entonces se ha convertido en una parte importante de mi vida, tanto en la vida personal como en la laboral. Todas las acompañantes de la agencia son chicas 10, han sido muchas las que me han acompañado a diferentes eventos y a las que he visto en solitario. Si algo tienen en común todas ellas es su profesionalidad y la agradable experiencia en la que te sumergen. Siempre te sorprenden, pero nunca te decepcionan, y eso es algo muy importante cuando contratas un servicio de lujo.

Si estás buscando una agencia de confianza, te recomiendo que contactes con Marissa Escorts y les consultes todas tus dudas. Con una sola conversación te darás cuenta de que este es el servicio que has estado buscando toda tu vida. ¡Disfruta de la experiencia! 

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