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LA MáS DULCE NAVIDAD

Dulce Navidad

Siempre he sido un hombre muy ocupado, no tengo demasiada relación con mi familia y las amistades con las que aún cuento, tienen más de profesional que de personal. Nunca me preocupé de cultivar relaciones duraderas, mi mejor amigo siempre ha sido el trabajo.

Crees que todo te va bien y que tu vida no podría ir mejor, pero entonces, como cada año, llegan las Navidades y te hacen saborear un buen pedazo de la más cruda realidad sin ningún tipo de aliño: tu vida no es tan maravillosa como tú crees e intentas hacer ver. Eres una persona solitaria que, un año más, pasará la Noche Buena en soledad.

La Noche Vieja nunca suponía un problema, aunque no tuviese amigos íntimos, siempre tenía con quien compartir una noche de fiesta y diversión. La última noche del año es para los amigos, mi problema residía en esos días de las fiestas que se suelen dedicar a la familia. Ese año, estaba dispuesto a cambiar mi suerte. Soy de los que siempre consigue lo que quiere, y ese año lo único que quería era no pasar esos días especiales en soledad.

Cogí el teléfono para llamar a Alicia, una antigua novia con la que seguía manteniendo una relación cordial y cariñosa. Sabía que los dos estábamos solteros y pensé que podríamos pasar esos días juntos y, tras acabar la locura navideña, volver a nuestras vidas como si nada hubiese pasado. Alicia, con la absoluta sinceridad que la caracteriza, me dijo que no le interesaba meterse en ese jardín y, entre risas, me aconsejó llamar a una chica de compañía.

- ¡No me entiendes, Alicia! No quiero SOLO sexo, me apetece pasar unos días con alguien a quien le tengo cariño, decorar la casa, reírnos y pasar las tardes bajo la manta con uno esos chocolates calientes tan ricos que tú preparas.

- Ya, pero tanto tú como yo sabemos que yo no puedo darte eso por unos días y luego volver a mi vida como si nada. No quiero complicarme la vida y, lo de llamar a una chica de compañía, no te lo decía de broma.

- Pero Alicia…

- Pero nada. ¡Te lo digo en serio! Cuando éramos más jóvenes, una de mis amigas se metió en una agencia de escorts de lujo para poder tener un buen nivel de vida mientras estudiaba y, aunque te sorprenda, uno de los servicios más demandados era la Girlfriend Experience, la experiencia de novia.

Seguimos hablando durante un buen rato. Tenía muchas preguntas sobre ese nuevo mundo que ella me había descubierto pero, aunque intentó ayudarme, no supo resolver muchas de mis dudas. Por suerte, internet tiene todas las respuestas y lo que sí que recordaba Alicia, era el nombre de la agencia con la que colaboró su amiga.

Tras mucho investigar sobre la Girlfriend Experience y sobre Marissa Escorts, la agencia que me dijo Alicia, tenía claro que esas Navidades las pasaría acompañado. Llamé a la agencia y les pregunté todas las dudas que Alicia no había sabido responder y que ellas, en tan solo unos minutos y muy amablemente, resolvieron.

Mi acompañante de lujo llegaría el día 23 a casa para pasar conmigo todas mis vacaciones. Y, yo, estaba como un niño la mañana de Navidad: ansioso por desenvolver mi regalo. Los días con ella fueron todo lo que siempre había soñado para esas fechas y, tras compartir ratos muy agradables con ella y algunos de mis amigos en las típicas reuniones navideñas, decidí que nunca más volvería a acudir solo a un evento social después de conocer a Marissa Escorts.

Aunque he contado con muchas modelos de la agencia para diferentes menesteres, cuando necesito una chica para el servicio de la experiencia de novia, siempre llamo a la chica que me hizo pasar las mejores Navidades de mi vida. En mi entorno, todos piensan que realmente es mi pareja y, desde entonces, no han vuelto a agobiarme con sus preguntas ni a sentir lástima por mi soltería.

Y yo, por fin, puedo deshacerme de la soledad en esas ocasiones contadas en las que realmente me pesa. Soy feliz siendo un hombre solitario, pero en los malos tiempos no hay nada como una mujer preciosa y sabia para volver a sentirte vivo. En eso, en Marissa Escorts, ¡son expertas!

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