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LAS MUJERES TAMBIéN DESEAN

Mujeres sexys

¡Cuánto hemos evolucionado como sociedad en unas décadas! Hoy en día las mujeres somos totalmente libres de experimentar con nuestros cuerpos y con nuestra sexualidad y, aunque siguen habiendo algunos tabúes al respecto, cada día está más normalizado y es más frecuente que las mujeres hablen sobre sexo, sus deseos y sus fantasías.

Aunque gran parte de nuestros clientes siguen siendo hombres, cada vez hay más mujeres interesadas en concertar una cita con una escort de lujo. ¡Y no nos extraña! Cualquier persona a la que le gusten las mujeres estaría encantada de pasar un rato con una de nuestras preciosas modelos. Las grandes mujeres saben lo que quieren y, en Marissa Escorts, estaremos encantadas de proporcionárselo. Hoy os traemos la experiencia de una clienta muy especial, ¡puede que tras leerla te animes a experimentar con nosotras!:

Hace unos años, cuando aún estaba casada, mi matrimonio se había convertido en una relación aburrida y cada vez teníamos menos cosas en común. La monotonía había invadido nuestras vidas y el sexo y la pasión brillaban por su ausencia. Como último recurso antes de dar por perdida nuestra relación, decidimos volver a encender la chispa que había entre nosotros al principio. Tras mucho investigar en locales de intercambio y aplicaciones varias decidimos que lo mejor, al menos para empezar, era concertar una cita con una escort de lujo.

No os voy a engañar: la llama de nuestra relación no se volvió a encender y esto nos ayudó a darnos cuenta de que ya no estábamos hechos el uno para el otro. Aun así, esta experiencia fue maravillosa por varias razones. Entre ellas, porque volví a experimentar sensaciones que hacía años que estaban dormidas y porque descubrí que, aunque nunca me lo hubiese planteado, las mujeres me parecían muy atractivas.

Quería seguir explorando mi sexualidad. Después de tantos años haciendo lo mismo, descubrí un nuevo mundo de posibilidades. Ni siquiera estaba segura de si realmente me gustaban las mujeres y, por ello, no me animaba a seducir a ninguna mujer cuando salía con mis amigas alguna noche. Quería vivir la experiencia con calma para descubrir lo que me gustaba, sin prisas y sin tener que cumplir con las expectativas de nadie.

Fue entonces cuando recordé que mi primera vez con otra mujer había sido maravillosa, gracias a la experiencia y el buen trato de una de las acompañantes de Marissa Escorts. Pasé toda la semana analizando los perfiles de las modelos y me decidí a llamar a la agencia para que me asesorasen. Concerté una cita para el sábado, teníamos todo el día para nosotras y estaba emocionada.

Llegó el día y yo no podía estar más nerviosa, con esa sensación en el estómago que solo se siente en las primeras citas. Mi acompañante sabía que era nueva en este mundo y supo tranquilizarme y guiarme para que todo fuese perfecto. Empezamos tomándonos una copa de vino blanco y hablando tranquilamente y, poco a poco, surgió la magia. Sentía un brillo en mis ojos que había dado por perdido y, como una adolescente, se me escapaba una sonrisa cómplice que era incapaz de contener.

Mientras hablábamos, ella me acarició la cara con dulzura, apartándome el pelo. Fue acercándose a mí poco a poco y, rodeando con su dedo uno de mis mechones, me dijo que tenía un pelo precioso. Cuando nos reíamos, ponía su mano en mi pierna, acariciándome con delicadeza. Cada vez que me tocaba sentía que se me erizaba la piel y mi pulso se aceleraba, haciendo crecer las ganas de besarla. Finalmente me lancé y la besé, agradecí que tuviese paciencia hasta que yo estuve completamente cómoda y di el paso.

Hasta ese momento, todo había sido tranquilo, suave y delicado. Pero, una vez nuestros labios  y nuestros cuerpos se entrelazaron, nos convertimos en dos amazonas sedientas de placer que tenían como única meta explorar en profundidad sus cuerpos. Nos entendíamos: sus manos sabían exactamente dónde tocar y sus labios sabían perfectamente cómo besar cada centímetro de mi piel. El sexo con una mujer es totalmente diferente al sexo con un hombre, os lo aseguro.

Preparamos la comida juntas mientras charlábamos animadamente. Habían desaparecido la tensión y los nervios, así que pudimos hablar tranquilas y sin tapujos sobre lo que nos gustaba en la cama y sobre las cosas nuevas que me gustaría probar. ¡Nunca me había sentido tan cómoda! Por la tarde, probamos un kit de BDSM que compré hace años y nunca había llegado a estrenar, ¡con ella todo era muy sencillo! Ese día descubrí más sobre mí misma y mis gustos que en toda mi vida, supuso un punto de inflexión para mí.

Sin duda, estas experiencias me ayudaron muchísimo a explorar mi sexualidad y descubrir lo que realmente me gustaba. A día de hoy, ya no me cuesta nada salir de fiesta con mis amigas y volver a casa acompañada de otra mujer. Aún así Marissa Escorts sigue siendo mi agencia predilecta a la que acudo cuando me apetece vivir una experiencia exclusiva y en la que cada mínimo detalle es perfecto. Si tienes dudas, contacta con ellas, ¡sabrán entender lo que necesitas y te harán sentir como una diosa!

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