BLOG

MASAJES ERóTICOS: LA OCTAVA MARAVILLA DEL MUNDO

Masajes eróticos

Hay días que, cuando al fin acabas de hacer frente a todas tus responsabilidades, terminas completamente exhausto, sin ganas de hacer nada que no sea meterte en la cama, bajo la comodidad de tus mejores sábanas, ¿verdad? Aunque, si lo piensas bien, un buen masaje y un poco de calor humano quizás te siente mejor que irte a dormir y, si de algo estamos seguras, es de que te ayudará a recobrar la energía y a sentirte feliz y satisfecho.

Uno de los servicios que ofrecemos en Marissa Escorts son los masajes eróticos. Algunas de nuestras chicas son auténticas expertas en este terreno y, uno de sus masajes, te transporta al mismísimo cielo. Sientes que, aunque deberías estar más cansado, la energía y la jovialidad vuelven a brotar de tu interior. Quizás pienses que hay cosas mucho más divertidas para hacer con una mujer a la altura de nuestras maravillosas escorts pero, después de conocer un poco más a fondo este maravilloso mundo, te aseguramos que lo único que desearás será probar uno de sus masajes eróticos.

Uno de nuestros clientes más distinguidos ha decidido contarnos su primera experiencia con Marissa Escorts y con los masajes eróticos. Como veréis a continuación, nuestras chicas no dejan lugar a la indiferencia:

“Estaba teniendo una semana infernal, de esas que parece que no se vayan a acabar nunca. Tan solo estábamos a miércoles y no veía el momento de que llegase el fin de semana. Llevaba desde la semana anterior viajando por toda España para reunirme con mis socios y clientes, como cada año por estas fechas. Esa noche estaba en Madrid y, aunque en otras ocasiones me hubiese apetecido salir a alguno de mis locales preferidos a tomar una copa, esa noche ni siquiera me apetecía salir de la habitación del hotel. Lo que sí quería era darme uno de esos caprichos que te preparan para coger con fuerzas el día siguiente.

En el hotel ofrecían diferentes servicios centrados en el bienestar de sus clientes: todo tipo de masajes, spa, terapias con chocolate, oro o algas, afeitado exclusivo… Cuando estaba a punto de coger el teléfono para pedir una sesión de spa seguida de un buen masaje, me acordé de la última conversación que tuve con mi amigo Pablo. Me contó que había descubierto una agencia de escorts que dejaba al resto a la altura del betún:

- ¡Debe ser la mejor agencia de escorts de España! - me contaba él emocionado.

- Pablo, no seas exagerado, que nos conocemos. Tampoco sería para tanto, ¿no? Hemos probado otras agencias muchas veces y tampoco hay tanta diferencia entre unas y otras, ¡si es siempre lo mismo!

- Bueno, pues pruébala tú y me dices qué piensas. Te aseguro que no se parece a nada que hayamos probado antes. Las chicas son, simplemente, de otro mundo. No es el típico perfil de escorts que, aunque tengan un cuerpo impresionante, se nota a la legua que son escorts. ¡Es que podrías llevarlas hasta a cenar con tu abuela! Están en otra liga. Y por no hablar del trato, de los servicios, del asesoramiento y de la inmejorable actitud de las chicas.

- ¡Yo hasta que no lo vea no lo creo!

Yo, que me iba a conformar con un simple spa y un masaje relajante, colgué el teléfono del hotel y volví a abrir mi ordenador. Decidí echar un vistazo a la agencia que me recomendó Pablo y solo con ver la página web, ya supe que la experiencia sería diferente a las que había vivido. Pablo tenía razón, las chicas en esta agencia eran totalmente diferentes a lo que estábamos acostumbrados. Descubrí que algunas de las chicas ofrecían masajes eróticos y fue como oír música celestial. Al final tendría mi masaje, pero uno mucho mejor que el que me podían ofrecer en el hotel.

Contacté con la agencia y, tras decirles lo que buscaba, me preguntaron qué tipo de masaje querría. No tenía ni idea de que existían tantos masajes eróticos diferentes y, menos idea tenía aún, de en qué consistía cada uno de ellos. Tras explicarme con detalle cada uno, la chica me volvió a preguntar qué masaje deseaba. La verdad es que todo me sonaba tan bien que les dije que tenían total libertad para sorprenderme. Con la cita ya concertada, decidí darme un baño mientras esperaba a que la chica llegase.

Estaba acabando de secarme cuando sonó el teléfono del hotel, me llamaban desde recepción para avisarme de que mi invitada había llegado. Como ante todo soy un caballero, había encargado la mejor botella de champagne que me pudiesen ofrecer, acompañado de unas fresas de temporada y un poco de chocolate suizo.

Adriana llegó a la habitación y supe que había elegido a la mujer adecuada. Con solo una mirada inundó la habitación de sensualidad. Empezó a sacar de una pequeña maleta todos los productos que usaríamos durante nuestro tiempo juntos: velas aromáticas, aceites, velas de masaje, plumas, un antifaz… Mientras se desvestía, me regaló el mejor baile erótico que jamás había presenciado. Adriana se movía lenta y sensualmente, contoneando cada una de sus pronunciadas curvas y clavando su mirada juguetona en mí. Cuando se quitó el pañuelo, lo paso por detrás de mi cuello y me acercó delicadamente a ella, bailando muy cerca de mí y rozando su cuerpo con el mío.

Iba a empezar a desvestirme yo también cuando Adriana me paró. Poco a poco y mientras seguía con su baile, fue quitándome cada una de las prendas que llevaba puestas. Los dos acabamos desnudos y, entonces, empezó a calentar aceite corporal con sus manos y a cubrir cada rincón de nuestros cuerpos. Fue muy agradable sentir sus manos resbalando por todo mi cuerpo. Después, todo su cuerpo empezó a deslizarse sobre el mío con una facilidad que resultaba muy excitante. Cuando ya estaba a punto de abandonarme al éxtasis más absoluto, paró y me preguntó si quería probar otro tipo de masaje que me volvería completamente loco. Por supuesto, acepté.

Se sentó sobre mí y empezó a cabalgar como una auténtica amazona, cuando ya estaba a punto de preguntarle qué diferenciaba a ese masaje del sexo convencional, lo entendí todo. Adriana me enseñó que los masajes no se dan solo con las manos, sino también con la parte más íntima de una mujer, ejerciendo presión con los músculos vaginales mientras los dos nos fundíamos en uno solo. No recuerdo haber experimentado un placer tan intenso antes, os juro que fue una experiencia de otro mundo. Al acabar nuestra cita, supe que había encontrado mi agencia de escorts de confianza.”

VOLVER