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ME ADENTRé EN EL MUNDO DE LOS TRíOS E INTERCAMBIOS CON MARISSA ESCORTS

Tríos e intercambios

Hace unos años, cuando podíamos hacer lo que nos apeteciese con quien nos apeteciese sin preocuparnos por una pandemia, empecé a fantasear con el mundo de los tríos y los intercambios de pareja. Era un terreno que me causaba muchísima curiosidad y, tras mucho leer sobre el tema y hablar con mis amigos, estaba deseando disfrutarlo en primera persona.

Era una tarea complicada, aunque nada es imposible. Por aquel entonces yo no tenía pareja y, si ya me resultaba difícil encontrar una mujer con la que tener la suficiente complicidad y confianza para disfrutar del sexo, ya podéis imaginaros lo complicado que me parecía encontrar a dos. Estuve un tiempo merodeando por APPs de todo tipo para encontrar pareja y, aunque quedé con algunas chicas, al final ninguna relación cuajó.

Decidí saciar mi curiosidad acudiendo a una agencia de escorts. Al fin y al cabo, nadie mejor que ellas podría ayudarme a descubrir este nuevo mundo y, una vez las puertas estuviesen abiertas, estaba seguro de que contaría con los conocimientos necesarios para seguir en ese camino por mi cuenta. Tras mucho investigar en internet y después de unas cuantas llamadas, la agencia que me transmitió una mayor profesionalidad y experiencia fue Marissa Escorts, así que finalmente decidí hablar con ellas para concertar una cita con dos de sus modelos.

Quedamos en un hotel exclusivo y pasamos allí el día. Mis relaciones hasta ese momento habían sido sencillas y mi experiencia sexual se reducía a las cosas más comunes y sin gracia, por lo que nunca imaginé que el sexo pudiese tener tantos matices. Esas dos mujeres me dieron una auténtica lección magistral de placer y me enseñaron a disfrutar como no lo había hecho nunca.

Descubrí nuevas posturas que jamás hubiese imaginado y les pedí que me enseñasen a tener relaciones placenteras, tanto para mí como para las mujeres que me acompañasen en el futuro. Tuvieron mucha paciencia y nos divertimos mucho experimentando con nuestros cuerpos. Me sentía un auténtico aprendiz tutelado por dos diosas de la sensualidad y la feminidad, esas dos mujeres eran como dos Afroditas transmitiendo todos sus conocimientos a un simple mortal.

Tras ese primer encuentro vinieron muchos más y llegó el día en el que me animé a visitar un club de intercambio con una de las modelos de Marissa Escorts. Elegí un club exclusivo y a la altura de mis expectativas pero, como en muchos de esos locales, no podía ir solo. En la mayoría permiten que una mujer acuda sola, ya que muchas parejas tienen interés en intimar con una y ellas allí son como seres mitológicos: algo que rara vez existe.

Sin embargo, serían muchos los hombres interesados en acudir solos y los hombres en solitario no levantamos pasiones en estos tipos de clubs, así que si quería asistir a uno debería hacerlo acompañado. Después de todo lo que había vivido y disfrutado con sus acompañantes, no se me ocurrió una agencia mejor con la que adentrarme en esta nueva aventura que Marissa Escorts.

Además, no me sentía cómodo con la idea de acudir solo por primera vez a un club liberal. Ni siquiera sabía qué quería hacer exactamente allí, me conformaba con conocer cómo funcionan estos locales y descubrir qué tipo de ambiente hay en ellos. Siempre he sido un hombre bastante tímido y, en este proceso de redescubrirme a mí mismo y a mi sexualidad, prefería avanzar poco a poco. Por todo ello, decidí acudir acompañado de una mujer que ya conociese y con la que tuviese cierta confianza.

Como os decía, no me marqué unas expectativas demasiado elevadas, simplemente quería tantear el terreno. Sin embargo, una vez allí, me sorprendió gratamente el buen ambiente que había y lo respetuosa que era la gente. Era como una película erótica llevada a la realidad, como si se tratase de una obra de teatro inmersiva en la que los temas principales eran el sexo y el erotismo.

Con las diferentes salas del local, la gente paseando en lencería y todo lo que ocurría a nuestro alrededor, fuimos encendiéndonos hasta sentir la imperiosa necesidad de tocarnos, besarnos y disfrutarnos. Decidimos ir a una sala para parejas, en la que había una gran cama y podías decidir si querías que otras personas pudiesen unirse, que mirasen, o estar a solas con tu acompañante. Aún no me sentía tan cómodo como para que cualquiera pudiese meterse en la cama con nosotros, pero sí que me atraía la idea de que nos mirasen. Era como cumplir la fantasía de tener sexo en público, pero en un ambiente totalmente controlado. Me sentía totalmente desinhibido ante la atenta mirada de varios desconocidos que se deleitaban viéndonos disfrutar.

Pasamos allí unas cuantas horas y fue una gran experiencia que pude disfrutar en la mejor de las compañías. Todas estas vivencias me ayudaron a descubrir cómo me gusta relacionarme y qué espero de una relación de pareja y, cuando decidí buscar pareja de nuevo, sabía perfectamente que lo que necesitaba era una relación liberal. Dejé de perder el tiempo y de hacérselo perder a las mujeres con las que salía y, actualmente, llevo unos años con una mujer con mi misma visión de vida. En más de una ocasión hemos vuelto a contactar con Marissa Escorts para darle un toque diferente a nuestras relaciones y, tanto ella como yo, estamos encantados de los excelentes servicios de esta agencia. 

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