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MI EXPERIENCIA VOYEUR CON UNA ESCORT DE LUJO

Voyeurismo con una escort de lujo

En mi buena época de casado, mi mujer y yo nos entendíamos perfectamente en la cama. No le poníamos límites a nuestras fantasías sexuales, cuando los dos queríamos probar algo nuevo, lo hacíamos sin tapujos. Fue así como empezamos a introducirnos en el mundo del voyeurismo. Un día, le conté a mi mujer que, en el porno, lo que más me gustaba eran los vídeos de esta categoría.

Como os decía, teníamos estas charlas con total naturalidad, así que su respuesta fue una sonrisa pícara que me dio a entender que algo estaba tramando. Un día llegué a casa, como solía ocurrir, antes que ella. Aunque salíamos a la misma hora de trabajar, su empresa estaba algo más lejos que la mía pero, ese día, estaba tardando muchísimo en llegar. Empecé a preocuparme pero cuando la llamé me colgó, así que entendí que se habría liado haciendo algún recado o que, quizás, se había encontrado con alguna amiga y habían decidido tomar un café.

Cogí una cerveza de la nevera y me senté en el salón. Por lo visto, tenía un rato por delante para leer mi revista preferida que, esa misma mañana, me había entregado el cartero puntualmente, como cada 15 días. De pronto sonó el timbre, no esperaba a nadie, ¿quién podría ser? Me levanté a abrir la puerta y, al otro lado, estaba mi mujer empapada. Metida en su rol para cumplir mi fantasía, me dijo que el coche se le había averiado cerca de mi casa y que, con la tormenta que caía, se había mojado de arriba a abajo.

Me dijo si la podía dejar esperar en mi casa mientras esperaba a la grúa y yo, como buen “anfitrión”, la invité a pasar. Después de ofrecerle un té le propuse darse un baño y ponerse algo de ropa seca, ella contestó que le daba apuro bañarse en la casa de un desconocido y yo, mostrándome caballeroso, le dije que no se preocupase y se tomase un rato relajante en su fatídico día.

Mi mujer, entre risas, miradas sensuales y comentarios pícaros, me sugirió que “no se me ocurriese espiarla mientras se daba ese burbujeante baño”. El juego había comenzado y yo estaba dispuesto a disfrutarlo. Fue el comienzo de muchas y muy placenteras experiencias en las que descubrimos una nueva faceta en nuestro matrimonio.

Por motivos lejanos al sexo, llegó un momento en el que los dos decidimos separarnos, nuestra relación no daba para más. Y, esta nueva práctica que tanto me había enganchado, se esfumó con mi matrimonio.

Llevarla a cabo con alguien que ha sido tu pareja durante años y en quien confías es maravilloso pero, ¿cómo le dices a tu nuevo ligue que esto te gusta sin que te tome por loco? Llevar la fantasía a la realidad y ocultarme para ver a chicas desnudas sin que lo sepan más que deseo, me producía mucho rechazo. Soy un hombre hecho y derecho, jamás se me ocurriría hacer algo sin el consentimiento de una mujer y, mucho menos, sin que lo sepan.

Durante mucho tiempo me resigné y pensé que, si no tenía pareja estable, jamás volvería a disfrutar de esta experiencia. Un día, un amigo me contó cómo había cumplido una de sus fantasías platónicas con una escort de lujo y, en ese momento, vi la luz: podía seguir experimentando el mundo del voyeurismo con una profesional de la talla de una escort de lujo.

Le pedí la web de la agencia para echar un vistazo y, tras recorrer de arriba a abajo cada sección de Marissa Escorts, ya tenía unas cuantas candidatas con las que volver a hacer realidad mi antiguo sueño. Me decidí a llamarlas para preguntar qué chicas podían ofrecerme ese servicio y la experiencia fue sumamente agradable desde esa primera llamada en la que, al colgar, ya tenía mi cita reservada.

Con lo que había anhelado esos ratos con mi mujer, me di cuenta de que la fantasía era aún más excitante con una chica que no conocía de nada. Fue, sin duda, uno de los mejores encuentros sexuales que he tenido en mi vida y, desde entonces, he repetido la experiencia muchas otras veces con chicas diferentes.

¿Te gustaría probar lo que te acabo de contar? ¿Tienes otras fantasías “inconfesables” que jamás te hayas atrevido a proponer a tus parejas? Sea cual sea tu situación, ¡contacta con Marissa Escorts y empieza a planear tu próxima aventura!

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