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MI PRIMERA EXPERIENCIA DE SUMISIóN

Escort de lujo dominatrix

Soy una persona sencilla y, aunque me lo podría permitir, no me gusta derrochar el dinero. Sin embargo, he de reconocer que de vez en cuando me gusta darme algún capricho y, cuando lo hago, me gusta disfrutar al máximo y no escatimar. Cuando viajo me gusta hospedarme en los mejores hoteles, cenar en los restaurantes más exclusivos y visitar los museos más emblemáticos. Si voy al teatro, quiero disfrutar de la obra desde la mejor butaca de toda la sala. Cuando me permito darme un homenaje, lo hago con todo lujo de detalles.

Lo mismo ocurre con el sexo. De normal, soy un hombre sencillo, no tengo grandes fantasías sexuales ni soy una persona demasiado exigente. Pero, de vez en cuando, me encanta dejar volar mi imaginación y permitirme disfrutar del sexo de una manera increíble. En esas ocasiones, no me conformo con cualquier mujer, me gusta contar con profesionales que me ayuden a vivir una experiencia sin igual.

Hace unos años, tras mucho fantasear con la idea, decidí experimentar el mundo de la dominación y la sumisión. Siempre me han gustado las mujeres que toman las riendas y disfrutan del sexo tanto como yo. Me fascina compartir momentos de intimidad con mujeres poderosas y que no tienen vergüenza de sus cuerpos, que se sienten sexys y parecen diosas. ¿Por qué no me iba a gustar que una mujer me dominase? Puestos a cumplir una de mis fantasías sexuales, decidí contar con los servicios de una escort de lujo.

Como os decía, en este tipo de ocasiones busco siempre la máxima calidad, por ello decidí no arriesgarme con escorts independientes que se anuncian en todo tipo de páginas web. Empecé a investigar las diferentes agencias de escorts de lujo que existen en España y, sin dudarlo ni un momento, supe que Marissa Escort sería la agencia con la que contaría para esta experiencia.

Llamé y les dejé claro lo que quería: una chica que cumpliese a la perfección su papel y que supiese cómo manejar esta situación. Había estado viendo los perfiles de sus chicas y habían varias chicas que ofrecían experiencias de BDSM y fantasías eróticas, estaba seguro de que alguna de ellas podría ayudarme a cumplir este sueño. Me atendieron muy amablemente, resolvieron todas mis dudas y me aseguraron que todas mis peticiones serían cumplidas.

Escogí quedar en uno de sus apartamentos privados para el encuentro, me encantaba la idea de que la chica me recibiese en su papel de dominatrix. Tras acceder a la Zona VIP de su web, tuve claro que quería que mi cita fuese con una de las chicas que tenían su perfil en esa sección privada. Todos los perfiles eran fascinantes, pero para esta ocasión supe que la indicada era la chica que elegí.

El día de la cita me presenté en la dirección que me habían dado. No puedo negar que estaba un poco nervioso, aunque llevaba muchos años queriendo cumplir esta fantasía, no sabía si llevarla a la práctica me gustaría tanto como imaginarla. La chica con la que había quedado abrió la puerta y, sin mediar palabra, me cogió de la corbata y me llevó dentro del apartamento. Llegamos a los pies de la cama y, poniendo su mano en mi pecho, hizo que me sentase.

No habían pasado ni dos minutos desde que había llegado y, bajo mis pantalones, se empezaba a notar lo mucho que me gustaba la seguridad que emanaba aquella mujer. Me volvía loco con cada una de sus órdenes y, cada vez que me tocaba, se me erizaba la piel y pensaba que iba a llegar al orgasmo de un momento a otro.

Fue un encuentro largo, divertido y muy placentero. Cuando llegué, no sabía si lo que iba a vivir me gustaría y si sería una de esas fantasías que solo te gusta imaginar. Pero, cuando salí, supe que ese día solo era mi comienzo en el mundo de la sumisión. También decidí probar a invertir los roles y ser yo quien dominase, pero sin lugar a dudas lo que más me gusta es ser quien cumple las ordenes y se deja llevar.

Sea cual sea vuestro deseo, os puedo asegurar que Marissa Escorts es la mejor agencia que he conocido jamás. Cada una de sus modelos es única e incomparable, sabrán satisfacer todas vuestras necesidades.

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