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MIS COMIENZOS EN EL MUNDO DE LAS ESCORTS DE LUJO

Escorts de lujo

El debate sobre las escorts de lujo nunca deja de estar encima de la mesa. Son muchas las críticas que se vierten hacia este sector y, no sé si intencionadamente o no, muchas veces se nos victimiza y se adopta una actitud paternalista hacia nosotras. Hoy, como modelo de Marissa Escorts, he decidido contar mi experiencia en el mundo de las escorts de lujo.

No tomé la decisión de ser escort de lujo de un día para otro, fue una decisión muy meditada y en la que tuve en cuenta todos los factores posibles. Empezar a ser escort en una agencia de lujo no es sencillo y no es algo que puedas escoger a la ligera. Uno de los requisitos indispensables para entrar en una agencia como Marissa Escorts es tener claro por qué quieres ser una de sus modelos y tener unos objetivos claros. No quieren que las mujeres que colaboramos con la agencia veamos esto como nuestro único modo de vida.

En el momento en el que empecé a plantearme esta decisión, estaba en el primer año de la carrera de mis sueños y trabajaba en varios sitios diferentes para mantener mi estilo de vida. Nunca me gustó vivir al día y, el poco tiempo libre que me quedaba, quería poder salir a comer con mis amigas, ir al gimnasio o hacer cualquier plan que me apeteciese sin tener que preocuparme del dinero.

Acababa las semanas agotada y, aunque siempre acababa sacando tiempo para mis pasiones, lo cierto es que muchas veces ni siquiera las disfrutaba por el cansancio que arrastraba y porque no podía evitar pensar en todo lo que tendría que hacer la semana siguiente. Algún fin de semana, si no tenía que trabajar, decidía tomármelo para descansar y, aunque descansaba, volvía a empezar la semana siguiente con la sensación de no haber hecho nada con lo que realmente disfrutase.

Hablando de esta situación con una de mis mejores amigas, estuvimos buscando soluciones que me permitiesen vivir de una manera un poco más desahogada. De pronto, a ella se le iluminaron los ojos y cuando le pregunté qué se le había ocurrido, me dijo que nada con la boca pequeña y un poco de vergüenza. Le insistí, porque vi en su cara que lo que se le había ocurrido era una buena idea y no entendía por qué le daba tanto apuro contármela.

Al final, conseguí que acabase confesando en qué estaba pensando. Me contó que una de sus primas, que tenía más o menos nuestra edad, era escort de lujo vivía muy bien: estudiaba en la Universidad y, en su tiempo libre, siempre estaba viajando, saliendo con sus amigas a sitios exclusivos, asistiendo a todos los cursos y talleres que le interesaban, comprándose la ropa que quería y el mejor maquillaje del mercado. Parecía que en su familia el dinero no era ningún problema, pensé que por eso podría permitirse todas esas cosas, pero mi sorpresa fue mayúscula cuando me dijo que era su prima la que costeaba todos esos lujos e incluso se podía permitir tener algún detalle con sus familiares.

Le estuve preguntando más sobre el asunto y, la verdad, no entendía de qué tendría que avergonzarse. No sé por qué hay tanto tabú al respecto, aunque entiendo que cada persona es un mundo y es cierto que muchas de las chicas a las que conozco en este mundo, prefieren que nadie sepa que dedican parte de su tiempo a su faceta de escort. Es un mundo cargado de tabúes y prejuicios y, antes que tener que hacerles frente, muchas mujeres prefieren callar. 

Supe que era algo que tendría que meditar pero, de primeras, me atraía mucho la idea. No tendría que dedicarle demasiado tiempo, es más, podría dedicarle el tiempo que yo quisiera y decir que sí o que no a un cliente siempre que quisiera. Nadie me obligaría a hacer nada con lo que no me sintiera cómoda, cosa que sí ocurría en los varios trabajos que tenía que compaginar hasta ese momento. Sabía que no sería algo para toda la vida, acabaría mis estudios y, cuando encontrase un trabajo a la altura de mis expectativas, dejaría el mundo de las escorts. En Marissa Escorts lo sabían y, lejos de enfadarse o de intentar persuadirme, se alegraban de que esa fuera mi mentalidad y me animaban a esforzarme mucho para que ese momento llegase lo antes posible.

Como veréis, no fue una decisión propiciada por la necesidad, como muchas personas se atreven a decir. Yo ya tenía más de lo que necesitaba para vivir, pero no me conformaba con vivir al día, quería tener cubiertas todas mis apetencias y deseos. Ya tenía varios trabajos mal pagados con los que lo conseguía, pero este mundo me ofrecía la posibilidad de conseguir todo eso invirtiendo mucho menos tiempo y esfuerzo.

Cuando decido dedicarle tiempo a mi faceta de escort, salgo a cenar o de viaje a sitios increíbles en compañía de hombres de negocios muy interesantes. Puedo hablar de cualquier tema con ellos y me enseñan muchísimo sobre el mundo de los negocios. Ahora estoy acabando de estudiar Administración y Dirección de Empresas, por lo que disfruto mucho hablando de esas cosas con ellos y a ellos les encantaba verme ilusionada e interesada por lo mucho que pueden enseñarme. Por muchos de ellos siento verdadera admiración y acabamos teniendo una especie de amistad que hace que cada encuentro sea muy cómodo y relajado.

Mi vida no gira en torno a ser escort de lujo. Soy estudiante, deportista, buena amiga y una hija ejemplar. Me gusta viajar y salir a correr en la naturaleza, ir a museos y al teatro. Vivo muy bien y, aún así, ahorro todo lo que puedo para mi futuro. Sueño con tener mi propia empresa y sé que cuando acabe de estudiar y pase unos años en el mercado laboral, daré el paso y lo conseguiré. A parte de todo eso, cuando tengo tiempo y me apetece dedico unas horas al mundo de las escorts de lujo, poniendo siempre mis propios límites y con la total seguridad de que nada malo me va a ocurrir porque tengo a una agencia increíble respaldándome y filtrando a toda persona que solicita mi compañía.

No voy proclamando a los cuatro vientos que soy escort pero, si alguien me pregunta cómo consigo vivir de la manera en que vivo, le cuento sin problemas cuál es “mi secreto” para vivir tan bien. Sé que no estoy haciendo nada malo y, por ello, sé que no tengo nada que ocultar. Al contarlo, me he encontrado todo tipo de reacciones, aunque lo cierto es que predomina la curiosidad. Aunque algunas personas me critiquen abiertamente, yo siempre argumento mi posición y la mayoría de las veces, acaban entendiéndola aunque no compartan mi punto de vista. Al fin y al cabo, el desacuerdo es algo que ocurre en todos los terrenos de la vida y, normalmente, de todo se puede hablar con calma y educación. Ojalá algún día personas con ideas muy diferentes sobre este asunto podamos debatir sana y tranquilamente, sin faltas de respeto y sin juicios.

Hace falta hablar mucho y abiertamente sobre este tema. Como os decía, suele generar mucha curiosidad porque sigue siendo un tema tabú, un oscuro secreto que tanto acompañantes como clientes tendemos a esconder. Hay que normalizarlo y contar la realidad de las escorts de lujo, ya que para nada es el mundo que imaginan todas aquellas personas que lo critican fervientemente. Es algo mucho más normal de lo que creen y, con la mano en el fuego, os aseguro que las mujeres que son verdaderas escorts de lujo, no son víctimas en absoluto. Pero si te quedan dudas, no te limites a la crítica fácil, intenta conocer a alguna de esas mujeres y hablar con ella sobre este tema, ¡seguramente te sorprendas con sus respuestas!

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