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UN BESO BAJO EL MUéRDAGO

Escorts de lujo para Navidades

Diciembre es uno de los meses más bonitos del año, ¡es el mes de las tradiciones por excelencia! En Marissa Escorts, este mes siempre ha sido sinónimo de ajetreo, importantes cenas de negocios, viajes a lugares maravillosos y mucha vida social. Este año será muy diferente, ¡pero seguimos teniendo las mismas ganas de veros!

Las Navidades son realmente divertidas cuando las disfrutamos acompañados y, en eso de acompañar mejor que nadie, somos expertas. Nuestras modelos son mujeres de bandera: están preparadas para cualquier plan que les puedas ofrecer y para satisfacer con creces cualquiera de tus más altas exigencias. Incluso podemos ofrecerte la mejor Girlfriend Experience de toda España: con esta experiencia podrás descubrir por ti mismo lo que es tener como compañera de vida a una mujer que reúne todas las ventajas de la pareja de tus sueños, pero sin ninguna de las complicaciones que este tipo de relación implica. Hoy, uno de nuestros clientes, os cuenta su primera experiencia con este lujoso servicio.

Como cada año, llegó diciembre y las ciudades empezaron a llenarse de luces y de color. Los supermercados empezaron a vestirse de Navidad y, lo raro, era dar un paso sin encontrar un recordatorio de que las fiestas navideñas estaban a la vuelta de la esquina. Ese año, aunque había sido uno de los mejores de toda mi vida tanto en lo profesional como en lo personal, me sentía fuera de lugar en estas fiestas.

Nunca me faltaron ni las amistades ni la familia, pero encontrar a alguien con quien compartir mi vida y, por tanto, el calor del hogar en estas fechas, seguía resultándome misión imposible. Yo, que no conozco problema que se me resista, seguía sin encontrar a esa persona que llaman media naranja. Tampoco tenía prisa: no habían sido pocas las relaciones románticas que había intentado entablar y, llegó un punto, en el que me daba hasta pereza. Dicen que el amor es muy sencillo, pero para mí sigue siendo como ese juego de mesa en el que nunca consigues ganar.

Ese año decidí que no quería pasar las fiestas solo. Es difícil decorar tu casa y disfrutar de las Navidades como hace todo el mundo cuando al cruzar la puerta, solo te espera una gran casa que, aunque sea preciosa, siempre está vacía a tu llegada. Ese tocadiscos antiguo que hace que cualquier vinilo suene a canto celestial, esa acogedora chimenea y esa botella de vino que compré hace meses para una ocasión especial, carecían de sentido sin alguien con quien compartirlos. Siempre he conseguido todo lo que he querido y, en esas fechas, lo único que quería era una buena compañía con quien disfrutar y pasar un buen rato. Sabía a quién recurrir en estos casos y, una vez más, en Marissa Escorts no me decepcionaron.

Cuando llamé les dije que ese día llamaba por motivos diferentes a los habituales: además de lo que me solían ofrecer, necesitaba una acompañante con disponibilidad para los próximos fines de semana y con la que ya tuviera algo de confianza. Sé que cualquiera de las modelos hubiese desempeñado su función de la mejor de las maneras pero, personalmente, quería contar con una cara conocida para esta nueva aventura. Cuando acabé de contarles todos los detalles, lo dejé todo en sus manos a la espera de que preparasen lo que les había pedido.

Estaba dispuesto a que mi mes de diciembre fuese tan fabuloso y lleno de cariño como el de quienes me rodeaban. El primer fin de semana de diciembre, coincidiendo con el puente de la Constitución, quedamos por primera vez y como ya nos conocíamos, realmente fue como ver a una de esas amigas especiales con las que sientes mucho más que amistad. Nos saludamos efusivamente, nuestro fin de semana como “pareja” acababa de empezar y tenía muchos planes para esa primera cita.

Por primera vez en años había sacado del altillo del garaje el árbol de Navidad y el resto de decoración Navideña. Ella, metiéndose de lleno en su papel, había venido preparada para darme una sorpresa de enamorados y, bajo ese abrigo que parecía ocultar un bonito vestido, me sorprendió con un vestido de elfa muy sexy. Otras veces había pedido que la modelo viniese con algún disfraz, así que me encantó este detalle. Le correspondí sacando unos pantalones de Santa Claus que tenía por casa y poniéndomelos únicamente con unos tirantes y una pajarita. Éramos, sin duda, una de las parejas más sensuales que había visto en la vida.

No tengo muy buen ojo con la decoración, pero ella sí, así que cuando acabamos de prepararlo todo mi casa lucía más bonita de lo que había estado jamás. El toque femenino se notaba sin lugar a dudas, a cualquiera que le hubieses preguntado te hubiese dicho que eso no podía haberlo hecho yo solo. Entre bolas de Navidad y luces, vestidos con nuestras galas más sensuales y navideñas, no pudimos resistirnos a dejar volar nuestra pasión. Habiendo vivido la Girlfriend Experience, os diré que es complicado no enamorarse de una mujer así: es lo más parecido a la relación de mis sueños que he vivido en la vida, no tengo ni la más mínima queja.

Después fuimos a comer algo y a pasear por la ciudad. Los alumbrados navideños habían empezado a llenar las calles y no quisimos perdernos el tradicional encendido de luces madrileño. No faltaron las muestras de cariño ni los paseos cogidos de la mano, por primera vez en mi vida, entendía por qué a la gente le gustaba tanto la Navidad. Nos encontramos con uno de mis amigos de toda la vida y me puse un poco nervioso, pero en tan solo unos segundos vi que no tenía nada de lo que preocuparme. Mi acompañante actuó con total normalidad presentándose como una amiga. Con su bonita e inocente sonrisa, nadie sería capaz de sospechar que en realidad era una escort.

El fin de semana siguiente, decidí seguir la tradición del muérdago que siempre habían hecho en casa de mis padres pero que jamás había hecho en mi propia casa. Al fin y al cabo, ese año buscaba cumplir todos y cada uno de los tópicos en torno a estas fechas y el muérdago era uno de ellos. El viernes por la tarde, como habíamos quedado, mi acompañante llamó a mi puerta. Antes de que le diera tiempo a entrar en mi casa, le dije que se fijase bien ya que había algo nuevo. Cuando vio el muérdago colgando sobre la puerta y mi sonrisa traviesa, se lanzó a mis brazos y me dio el beso más tierno, largo, dulce y excitante que me habían dado en la vida. Un beso de esos que te encienden por dentro y te dan ganas de llevarte a tu pareja directamente a la cama. No os voy a mentir: irnos directamente a la cama fue lo que hicimos. Ahí entendí que esa mujer hacía honor a su disfraz de elfa: como buena ayudante de Santa Claus, tenía como única finalidad hacer realidad todos mis sueños.

Empezaron a llegar las reuniones navideñas: los vermuts con los amigos, las cenas de empresa y las comidas familiares. En un principio, pensaba acudir solo a todos estos eventos, como hacía cada año. Aunque quería disfrutar de las Navidades en compañía, no me atrevía a llevar a una acompañante de lujo a las reuniones con mis seres cercanos, prefería que quedase en mi intimidad. Encontrarnos con mi amigo en uno de nuestros fines de semana juntos, me hizo reflexionar y ver las cosas desde otra perspectiva. Nadie tenía por qué saber quien era realmente ella, me había demostrado que era capaz de desenvolverse de manera natural y de ser encantadora con todo el mundo. No había necesidad de acudir solo, un año más, teniendo que aguantar las preguntas de todo el mundo sobre mi inestabilidad amorosa.

Me hizo sentir muy cómodo y le pareció encantadora a todo el mundo. Demostró que no solo era una mujer preciosa, si no también inteligente, cariñosa y culta. Era capaz de hablar sobre cualquier tema de conversación que surgiera y, con su humor, nos hizo reír a todos más de una vez. Era la mujer perfecta y yo había tenido el placer de disfrutar con ella todas las Navidades, recuperando la ilusión por estas fiestas. Si tú también quieres descubrir lo que es pasar unos días mágicos en estas fechas, no dudes en contactar con Marissa Escorts, ¡te aseguro que sabrán superar todas tus expectativas!

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