BLOG

UNA NOCHE VIEJA MUY SENSUAL

Noche Vieja con escorts

Llegó diciembre y con él, las Navidades. Llegó ese momento del año en el que te replanteas todo lo ocurrido durante los últimos 12 meses, como haciendo el balance de ese capítulo de tu vida que ha sido el último año. En mi grupo de amigos no había sido un gran año en lo sentimental y, por primera vez en mucho tiempo, todos estábamos solteros. 

Ibamos a pasar la Noche Vieja juntos y, para poner fin a ese año, decidimos celebrarlo por todo lo alto. Tras barajar muchas opciones y eventos exclusivos, decidimos que si queríamos vivir una de las mejores noches de nuestra vida, lo mejor era organizar una fiesta privada en la que pudiésemos adaptar cada mínimo detalle a nuestros gustos y necesidades. Iba a ser LA noche, esa fiesta de la que hablaríamos por el resto de nuestras vidas.

Cuando nos dimos cuenta de todo lo que teníamos que organizar y pensar, casi sucumbimos a la tentación de reservar entradas para cualquier fiesta de fin de año. Pero sabíamos que el esfuerzo merecería la pena y nos pusimos manos a la obra. Con diferentes propuestas sobre la mesa nos dimos cuenta de que, si algo tendría que envidiar nuestra fiesta a cualquier otra, era la presencia femenina.

En una noche de fiesta como la que estábamos preparando, no podían faltar las mujeres. Queríamos una noche absolutamente perfecta y, para ser sinceros, ninguna noche que se precie termina yéndote a dormir solo. Empezaron a oírse ideas nefastas como la de hacer un evento en Facebook informando de nuestra fiesta, a la que solo estarían invitadas mujeres. Pero, entre un mar de voces, una se alzó y nos hizo enmudecer al resto: “¿Y si nos dejamos de tonterías y hacemos las cosas bien hechas? Podríamos contratar a una agencia de escorts”.

Tras dos segundos de silencio, nuestras voces se oyeron en vítores al unísono. Parecía que nos hubiese tocado la lotería y, en cierto modo, así era. Teníamos un problema en nuestra gran fiesta que no sabíamos cómo resolver y, en tan solo unos minutos, lo habíamos solucionado. Teníamos la certeza de que, en ese justo momento, habíamos dado con la tecla que haría que la noche fuese, al fin, perfecta y épica.

Teníamos claro que había que buscar el lujo en cada detalle y, evidentemente, no pensábamos escatimar en algo tan importante como nuestras acompañantes. Tras investigar las diferentes opciones, descubrimos Marissa Escorts. Era una agencia con una larga trayectoria y una gran lista de clientes fieles y satisfechos. Leyendo opiniones en diferentes páginas encontramos el dato que nos acabo de convencer: quienes la habían probado coincidían en que no era una agencia barata, pero si lo que querías era una experiencia de otro mundo, sin duda era la agencia indicada. ¿Acaso alguna de las grandes maravillas del mundo es barata? Ese detalle no nos suponía ningún problema.

Teniendo clara la agencia, empezamos a ver los perfiles de todas las chicas y, si algo fue realmente complicado en la organización de esa noche, fue seleccionar a las mujeres que nos acompañarían. Todas ellas parecían ángeles de Victoria’s Secret, la unión perfecta entre belleza, sensualidad y elegancia, justo el tipo de mujer que queríamos en una fiesta como la nuestra.

Viendo su web nos dimos cuenta de que estábamos organizando mucho más de lo que necesitábamos porque, a parte de contar con las mujeres más impresionantes que encontrarás en el mundo de las escorts, ofrecían todo tipo de servicios que hacen mucho más sencillo organizar cualquier tipo de fiesta. Delegamos en ellas todo lo que pudimos, sabiendo que si alguien podía preparar una experiencia mejor que nosotros, eran ellas.

Con su servicio concierge nadie tuvo que conducir. Es una discusión común cuando un grupo de amigos va a desplazarse a otro lugar para celebrar una fiesta, ¿verdad? Se encargaron de los desplazamientos, tanto de los nuestros como de los de las modelos que nos acompañarían. Además, garantizan absoluta discreción tanto en los traslados como en cada servicio que ofertan, algo muy importante cuando no quieres que nadie se entere de tu aventura secreta.

Son especialistas en organizar fiestas privadas. Con unas simples llamadas nos olvidamos de todos los asuntos que nos traían de cabeza: reservar un lugar espectacular para la celebración, pensar en la mejor opción para disfrutar de una deliciosa cena sin tener que cocinar, ambientar el lugar, comprar bebidas a gusto de todos… Tan solo tuvimos que contarles cómo era la fiesta de nuestros sueños y olvidarnos de todo aquello que no fuese disfrutar.

También son expertas en ofrecer servicios de lujo y cada detalle de nuestra fiesta privada fue todo un éxito. La villa en la que nos alojamos era el lugar en el que todos soñamos vivir, con habitaciones espectaculares para todos. Contamos con un chef exclusivo cocinando para nosotros la cena de Noche Vieja. Contamos con la compañía de sus increíbles modelos, que superaron todas nuestras expectativas y cumplieron cada uno de nuestros deseos navideños. Se mire por donde se mire, una experiencia confeccionada a medida, cuidando cada mínimo detalle.

Las mujeres que nos acompañaron eran el regalo de Navidad que todo hombre querría bajo su árbol. ¡Un espectáculo para los sentidos! Mantuvimos conversaciones muy agradables e interesantes, nos reímos y nos divertimos muchísimo y, por supuesto, fuimos encendiendo poco a poco la llama de la pasión. A las tantas de la madrugada y con unas cuantas copas en el cuerpo, la tensión sexual se podía cortar con un cuchillo entre la especie de parejas que habíamos formado, cada uno con su acompañante preferida.

Cuando estaba en mi habitación poniéndome cómodo y quedándome alucinado con cada prenda de ropa de la que se deshacía la preciosa escort que pasaría la noche conmigo supe que, aunque hasta entonces había disfrutado de una velada inolvidable, lo mejor de la noche estaba por llegar. Se acercó a mí y, agarrando suavemente mi pelo y esbozando una sonrisa pícara, me preguntó si había sido un niño bueno este año. Me dijo que era Reina Maga y que me concedía todos los deseos que pudiese imaginar. Y yo, embriagado por su presencia más que por el alcohol, le contesté que con solo uno me bastaba: si tenía que morir algún día, quería hacerlo entre sus largas piernas.

VOLVER