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YO NUNCA...

Trío con una escort de lujo

Hace unos años, en una tarde de sábado invernal algo lluviosa, decidí quedar con una de esas amigas especiales que tenía por aquel momento. Hacía unos días que habíamos quedado, así que el sábado por la mañana me dediqué a preparar nuestra cita con esmero. Bajé al garaje a coger algo de leña y, aprovechando, pasé por la bodega y saqué un par de mis mejores botellas de vino.

Salí a comprar algunas cosas para el fin de semana y, a la hora de comer, ya tenía todo lo que necesitaba. Comí algo rápido y empecé a preparar el ambiente, en un par de horas llegaría Lucía y quería que cuando llegase todo fuese perfecto. Ella y yo pasábamos muy buenos momentos y, por primera vez, el encuentro sería en mi casa, así que supongo que quería causarle buena impresión.

Decidí pedir sushi para la cena. Podría haberlo preparado yo, pero mis dotes culinarias dejaban bastante que desear y, aunque el sushi mal enrollado que me hacía alguna noche estaba bien para una cena solitaria frente al ordenador, no era lo que quería ofrecer a mi invitada en la primera cita preparada por mí. Cuando Lucía llegó había elegido el restaurante, incluso había hecho el pedido para que a la hora de cenar estuviese listo en mi puerta.

Cuando ella me recibía en su casa, cada detalle estaba milimetrado y jamás me dejó tomar una decisión. Era una especie de juego en el que ella tomaba el control y yo la miraba con deseo. Esa noche, el partido se jugaba en mi casa y estaba dispuesto a dejarla impresionada. Cuando llegó, la lluvia y su irremediable manía de no llevar nunca paraguas, hicieron que Lucía viniese empapada. Después de meter su ropa en la secadora y de prestarle una de mis camisetas y uno de mis pantalones de pijama más entallados, nos sentamos frente a la chimenea con nuestras copas de vino y empezamos a charlar.

Quería que fuese una tarde diferente y, aunque siempre tuvimos claro que nunca seríamos nada más que amigos, quise conocer un poco mejor a esa mujer enigmática con la que tanta intimidad había compartido. Como si fuésemos dos adolescentes, le propuse jugar a “Yo nunca”. Al principio estalló en carcajadas, pero la idea le pareció divertida y empezamos a conocernos en profundidad con este divertido juego.

Los “yo nunca” se sucedían y, cada vez, el nivel de complicidad era mayor: yo nunca he salido a la calle sin ropa interior, yo nunca he tenido sexo en un lugar público, yo nunca he probado el sexo anal, yo nunca he tenido un fetiche sexual… En todas las rondas de “yo nunca”, alguno de los dos daba un trago a su copa de vino, hasta que llegó la siguiente: “yo nunca he tenido sexo con una escort”.

Los dos nos reímos y, continuando con mi rol dominante de esa noche, le dije que ese podía ser un buen momento para probar los servicios de una auténtica profesional del placer. Lucía y yo nos habíamos planteado muchas veces hacer un trio, pero no conocíamos a ninguna interesada y no nos gustaba la idea de salir a buscar a alguna desconocida que meter en nuestra cama. Nunca se nos había ocurrido, pero realmente era la alternativa perfecta.

Estábamos a tan solo una llamada de cumplir nuestra fantasía de la mejor manera que se podía hacer: con una chica preciosa, culta, con una amplia experiencia en el terreno sexual, dispuesta a cumplir todas nuestras fantasías, sana… La decisión estaba tomada y, aunque pensamos que quizás habría que dejar el plan para otro día por lo precipitado que había sido todo, en Marissa Escorts nos atendieron muy amablemente y, tras algunas llamadas, nos informaron de las chicas que estaban disponibles para esa misma noche.

Lucía y yo estábamos muy emocionados y, conforme fuimos viendo los perfiles de las chicas disponibles, nuestra excitación aumentaba. Los dos estuvimos de acuerdo en llamar a la misma chica y, por suerte, llegó en menos tiempo del que esperábamos. Al poco de llegar ella, mientras empezábamos a conocernos, llegó el pedido de sushi que había hecho por la mañana y que ya había olvidado. Los tres compartimos una cena deliciosa y una conversación muy agradable.

Tanto Lucía como yo disfrutamos de nuestro trio improvisado, fue la primera de muchas noches con alguien más que nosotros dos entre las sábanas. Sin duda, cuando vas a hacer algo por primera vez, lo mejor es contar con profesionales. En Marissa Escorts nos ofrecieron un servicio inmejorable y, todas las chicas con las que hemos contado para nuestros encuentros sexuales, han superado todas nuestras expectativas. ¡Dale una oportunidad a esta experiencia y descubre el verdadero significado del placer!

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